Hijo dorado: idealizado, protegido, nunca responsable.
Chivo expiatorio: culpabilizado, invalidado, señalado como «el problema».
Hijo invisible: aprende a no molestar y a desaparecer emocionalmente.
El sistema necesita estos roles para mantenerse estable.
Cuando uno intenta salir de su papel, el sistema entra en crisis.
Un elemento común en los sistemas narcisistas es la doble cara: la imagen pública y la realidad privada.
hay invalidación emocional,
control,
castigos psicológicos,
y roles rígidos que asfixian.
La perfección externa no es casual: es un escudo que impide que nadie cuestione lo que ocurre dentro.
Este contenido se ofrece con respeto, rigor y sin romanticismo.
Gara Lior
0,00 €
Nombre de usuario o correo electrónico *
Contraseña *
Recuérdame Acceder
¿Olvidaste la contraseña?