La familia narcisista: un sistema de roles, no de vínculos

Las familias narcisistas no se organizan por afecto, sino por función

Los roles más estudiados son:

Hijo dorado: idealizado, protegido, nunca responsable.

Chivo expiatorio: culpabilizado, invalidado, señalado como «el problema».

Hijo invisible: aprende a no molestar y a desaparecer emocionalmente.

El sistema necesita estos roles para mantenerse estable.

Cuando uno intenta salir de su papel, el sistema entra en crisis.

La doble cara:

Un elemento común en los sistemas narcisistas es la doble cara: la imagen pública y la realidad privada.

De cara a la galería, estas familias se muestran como: unidas, sacrificadas, entregadas «por sus hijos», ejemplo de esfuerzo y valores

Pero puertas adentro:

hay invalidación emocional,

control,

castigos psicológicos,

y roles rígidos que asfixian.

La perfección externa no es casual: es un escudo que impide que nadie cuestione lo que ocurre dentro.

Este contenido se ofrece con respeto, rigor y sin romanticismo.

Gara Lior